A un año de soledad me he condenado y a una sombra me he atado. Busque de ti y busque lo que perdí, pero una silueta me persigue y mis ojos me reclaman por la terrible verdad de lo que hice.
Comprendo que vendí el corazón de un humano, para obtener la lobreguez... y el descanso.
Asiduos recuerdos me persiguen en lo eterno buscando por cada rincón los pedazos de mi cuerpo.
Una alma sentenciada a las sombras, es ocultada tras las oscuras torres de los lejanos valles, donde el sol no puede ser contemplado ni llamado.
La luna palpita en mis venas secas, la sangre ya no se encuentra en ellas...
Frente a mi vista destella la repugnancia y el dolor, aquel personaje frente a mi espejo ya no era yo.
Poco a poco las cadenas de la oscuridad me fueron amarrando, primero vi su penumbra, pero luego me amarró bajo sus sombras.
No puedo soportarlo, ni un instante más...




