martes, 13 de abril de 2010

.- Los ojos que no lloran -.


Fuiste mi razón de vivir, fuiste mi risa y mi existir, fuiste mi consuelo y fuiste mi lamento, pero la oscura realidad hace ver mi rostro marchito el cual tú te negabas ver duro por afuera frágil por adentro. Sabes lo que quise y no me lo distes, quería tu amor y perdí tu perdón.

Ella:
Como creerte...cuando me has herido tanto, tú que no tienes corazón ni sentimientos, tú que te has burlado de mi y de mi sufrimiento tu que has pisoteado mi orgullo y has roto todos mis sueños.

Él:
Como puedes decirlo, cuando yo renuncie por ti a mi vivir y a mi existir, pedí vida a cambio de mi alma, solo por ti, pero tú con tus palabras me rechazas.

Ella:
Tu más que nadie sabes todo lo que llore por ti y todo lo que sufrí por ti, lo vistes en mis ojos, vistes el gran amor que sentía por ti, pero no te importo, tu orgullo pesaba más sobre ti que te olvidabas de mirar en tu corazón. ¿Cómo saber si me amaste si nunca lo supe de ti?

Él:
Como me encadenas con tus palabras, eres de duro corazón y de falsas esperanzas. Dices amarme pero así no lo haces, lo único que haces es juzgarme. ¿Qué amor dices tenerme si vi que me has olvidado al ver que te hayas con otro?

Ella:
No podía seguir amando solo a tu recuerdo, dime, ¿cómo amarte si nunca te tuve? Mas en ti espere un año tu regreso para solo darme cuenta que ya no te tengo. ¿Como ahora puedes venir a reclamarme tu que le has dado la espalda a quien dices que amaste? Yo que daba la vida porque tus ojos me miraran, porque tus manos me tocaran y porque tus labios me besaran pero no de la manera en que lo hiciste. Dime ¿Quién eres en realidad? Cuanto hubiese dado por conocerte mas, pero aun me siguen reclamando tus recuerdos y aun así te sigo queriendo. A ti sombra de la noche, sombra de misterio, si ese era el amor que decías tenerme, que mis propias manos me quiten la vida la cual tu ya me arrebataste, porque con tu cruel egoísmo me has lanzado al abismo.

Él:
Te pedí que vinieras junto a mí, pero me despreciaste y me rechazaste, ¿Por qué lo hiciste? Por eso aparte de mi camino a mi único enemigo el cual me arrebato lo que era mío, pero aun así me temiste y me huiste, ¿Por qué lo hiciste? ¿Acaso eres Dios para juzgarme? Pero así lo haces. Por eso de la penumbra te observo solo a tu recuerdo y porque no encontré en ti perdón alguno tampoco encontraras en mi arrepentimiento. Porque por ti no derramaré ni una sola lágrima.

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